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1. AMBLIOPÍA U “OJO VAGO”

¿Qué es un ojo vago o ambliope?

Es un ojo con disminución de la agudeza visual, de mayor o menor grado, que no se justifica por un daño orgánico del mismo.

¿Por qué se produce?

Existen muchas causas de ojo vago siendo las principales las siguientes:

  • Estrabismo: es la causa principal y consiste en una alteración de la alineación ocular normal. El cerebro del niño anula la imagen del ojo desviado para no ver doble convirtiéndose éste en un ojo vago.
  • Anisometropía o diferencia de graduación entre los dos ojos: el ojo con mayor defecto refractivo (miopía, hipermetropía, astigmatismo) ve más borroso por lo que el cerebro lo anula convirtiéndolo en un ojo vago. Esta causa de ambliopía puede pasar desapercibida para padres, profesores… puesto que el niño ve bien con el otro ojo y puede hacer una vida completamente normal. De ahí la importancia de realizar revisiones periódicas en su oftalmólogo. Los defectos refractivos (de gafas) altos no corregidos a tiempo pueden dar lugar a que los dos ojos se vuelvan vagos.
  • Cataratas, anomalías de la retina y del nervio óptico, ptosis palpebral o caída del párpado… son otras causas que pueden desencadenar un ojo vago o ambliope.

¿Cómo se manifiesta?

Los padres, profesores o cuidadores pueden sospechar la existencia de un ojo vago si el comportamiento visual del niño no es el normal. Por ejemplo el niño puede no identificar de forma adecuada a los familiares en distancias largas, se acerca mucho los objetos a la cara o desvía un ojo.

En la mayoría de las ocasiones, al ver bien por uno de los ojos, el niño se desenvuelve con total normalidad y la ambliopía no es detectada hasta que se acude a una revisión rutinaria por el oftalmólogo.

¿Cómo puede prevenirse?

Todos los niños deberían someterse a una revisión oftalmológica para descartar la ambliopía antes de los 3 años de edad. Es necesario hacer un diagnóstico precoz y poder tratar con garantías el “ojo vago” y evitar la continuidad de la patología en edad adulta. El oftalmólogo pediátrico puede realizar la exploración para descartar esta patología a cualquier edad, por pequeño que sea el niño, y aunque no colabore.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento consiste en corregir la causa (estrabismo, defecto refractivo, caída del párpado…) y, a la vez, en hacer trabajar al ojo vago, penalizando al ojo sano. La fórmula que ofrece mejor resultado y con mayor rapidez es la oclusión del ojo sano con un parche durante un período de tiempo que dependerá del grado de ambliopía y de la edad del niño para forzar el uso del ojo ambliope.

Se debe corregir antes de los ocho años aproximadamente ya que a esta edad finaliza el desarrollo del sistema visual y después de este periodo cualquier tratamiento es inefectivo.

2. ESTRABISMO

¿Qué es el estrabismo?

Pérdida de paralelismo de los ojos o alineación ocular normal, de modo que cada ojo mira en una dirección.

En ocasiones, uno de los ojos es el dominante y el otro se desvía, pero también puede ocurrir que exista alternancia ocular, es decir, que a ratos se mire con el ojo derecho (desviando el izquierdo) y a ratos, con el izquierdo (desviando el derecho).

Existen diferentes tipos de estrabismo. Cada uno tiene sus características clínicas, edad de comienzo, pronóstico y tratamiento.

Algunos estrabismos se presentan antes de los 6 meses de vida (estrabismo congénito) y otros aparecen años más tarde e incluso en la edad adulta.

¿Por qué se produce?

En la aparición del estrabismo pueden influir varias causas. Entre los factores oftalmológicos, el primero que se debe estudiar es su asociación con algún defecto refractivo o de gafas.

¿Qué puede provocar?

La consecuencia más grave del estrabismo es la ambliopía u ojo vago.

Se produce porque, para evitar ver doble, el cerebro del niño suprime la visión de uno de los ojos. De esta manera, el ojo que usa menos se va volviendo “vago”

Otra consecuencia del estrabismo es la pérdida de la visión binocular, es decir, la capacidad de ver en relieve, calcular distancias y ver en 3D.

¿Cómo se puede prevenir?

El estrabismo no se puede prevenir pero se puede detectar de forma precoz.

Los padres del niño suelen ser los primeros en darse cuenta de la desviación ocular.

A menudo, el estrabismo se presenta de forma intermitente, siendo más frecuente en estados de cansancio o debilidad: fiebre, sueño, etc.

La corrección de la desviación puede hacerse a cualquier edad aunque el tratamiento del posible ojo vago asociado debe hacerse antes de los ocho años.

¿Cuál es su tratamiento?

El oftalmólogo debe realizar una revisión oftalmológica completa para valorar el grado de desviación, motilidad ocular, refracción y fondo de ojo.

Si de entrada existe un defecto refractivo hay que tratarlo mediante corrección con gafas puesto que muchas veces, sólo con eso, el estrabismo es corregido.

Si se desarrolla una ambliopía se tendrá que recuperar la visión del ojo vago lo que normalmente se consigue tapando el ojo sano con un parche.

La operación quirúrgica sólo es necesaria, si una vez corregidos los defectos ópticos y la ambliopía, persiste la desviación ocular.

En la cirugía de estrabismo se operan los músculos que son los encargados de mover el globo ocular. La intervención consiste en reforzar o debilitar los músculos responsables de que el ojo se desvíe.

En los niños la cirugía se realiza bajo anestesia general.

3. DEFECTOS REFRACTIVOS EN LA INFANCIA (GAFAS)

¿Qué son los defectos refractivos o de gafas?

Los defectos refractivos son la miopía, hipermetropía o astigmatismo que producen una visión borrosa por el desenfoque de los objetos en la retina.

Si no se corrigen pueden alterar el desarrollo visual normal de los niños.

¿Por qué se producen?

El poder dióptrico del ojo viene determinado por la córnea y el cristalino que permiten que los objetos se enfoquen en la retina y por la longitud axial o distancia antero-posterior del ojo (el ojo más largo tiende a ser miope y el más corto hipermétrope)

La miopía puede crecer con el desarrollo del niño. Si aumenta la longitud axial del ojo, aumentará la miopía.

Por el contrario, la hipermetropía no aumenta con el desarrollo del niño, sino que puede disminuir si se produce un aumento de la longitud del globo ocular.

¿Cómo se manifiestan?

Los padres, profesores o cuidadores pueden notar que el niño no ve bien porque, por ejemplo, se acerca mucho a los objetos, se mueve de forma torpe, no le llaman la atención las cosas lejanas…

¿Cómo se pueden prevenir?

Los defectos de refracción no se pueden prevenir, pero es importante detectarlos precozmente por parte del oftalmólogo mediante la instilación de gotas y realización de esquiascopia (los niños se gradúan con métodos diferentes a los adultos por lo que la exploración debe ser realizada por un oftalmólogo familiarizado con dichos métodos).

¿Por qué hay que graduar a los niños con gotas?

Los niños tienen una gran capacidad de enfoque o acomodación. Debemos paralizar dicha acomodación para que no interfiera en la graduación y así evitar errores de corrección ya que el niño puede compensar parte de su defecto mediante esa acomodación y si ésta no es paralizada puede que no se conozcan la totalidad de dioptrías o las dioptrías correctas que tiene. Esto se realiza mediante colirios (habitualmente colirio ciclopléjico) que dilatan la pupila.

¿Cuál es su tratamiento?

Los defectos de refracción se corrigen añadiendo la corrección deficiente mediante lentes correctoras en gafas y, a veces, lentillas.


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